Volver al pasado

Volver al pasado

Estas palabras inician mi camino. Un nuevo camino a través del tiempo y de la imaginación, la mía y la vuestra. No existe intención alguna de nada, simplemente dejarme llevar, por las palabras, por recuerdos que pudieron ser, por lugares que probablemente jamás existieron, o personas que simplemente no fueron, pero que estarán ahí acompañándonos en este viaje. Haciendo de este blog una especie de viaje al costumbrismo de un tiempo pasado, un tiempo que jamás se volverá a vivir en persona, pero que siempre es bonito, entrañable y nostálgico.

                No pretendo elaborar textos con rigor histórico, más bien iniciar una aventura en la que no sé que me encontraré. Este lugar no busca ser una referencia académica, ni un tratado de historia, sólo será un viaje por la imaginación a través de relatos más o menos inspiradores, acompañados por fotografías que en muchas ocasiones serán reales, pero en su gran mayoría no existirán. Por supuesto utilizaré la inteligencia artificial como apoyo en parte de mis textos, la tecnología actual me lo permite y es una herramienta más que me proporciona mi actualidad, mi presente.

                Hago esto porque disfruto imaginando. Nuestro presente y nuestro pasado reciente ya lo conocemos todos, pero los otros pasados, los anteriores, ya son harina de otro costal.

                Y todo esto tiene un origen, cercano pero remoto a la vez. Una pregunta que llegó hace unos diez años de una forma absolutamente inspiradora. Mi abuelo se encontraba postrado en una cama de hospital, eran sus últimos días, aunque yo en ese momento no lo sabía. Sobre su cama, en esos paneles con luz, un timbre para llamar a enfermería, y alguna que otra estampa de alguna virgen, había un papel. Un papel con el nombre de mi abuelo y sus apellidos, un apellido que me pertenecía y que usaba de forma automática. En ese momento pensé que aquellos apellidos provenían de alguien, naturalmente del padre y de la madre de mi abuelo. Ahí se encendió la chispa, e inmediatamente caí en la cuenta de que mi abuelo una vez fue niño, con su familia, con su entorno, ocurriendo cosas a su alrededor. Y es que la mayoría de las veces, cuando miramos al pasado, se trata de algo frío, estático, una simple fotografía, pero detrás de cada momento hay mucho más, hay emociones, miedos, instintos, rencillas, y un sinfín de historias alrededor de un solo recuerdo, de ese recuerdo estático e inerte.

                Durante mucho tiempo investigué sobre mi propia genealogía, me interesaban los nombres de las personas que hicieron posible que hoy esté escribiendo estas líneas. Y descubrí mucho, por ejemplo, que mi abuelo tenía dos años más de lo que ponía en su carnet, o que un antepasado suyo había formado parte de un grupo de bandoleros muy famosos en Écija. Al fin y al cabo, todo esto pasaba a ser mera anécdota, lo que realmente me interesó fue imaginarme los momentos en las vidas de todos y cada uno de ellos, que, aunque no fuesen reales esos recuerdos que construía en mi mente, para mi sí lo eran. Eran mi particular vuelta al pasado.

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